La
habilidad de los estudiantes para hacer trampa en un examen es sorprendente.
Debemos reconocer que las estrategias que se usaban en nuestros tiempos pueden
parecer antiguas, pero algunas de ellas siguen tan vigentes como antes. Las
nuevas técnicas van siendo más de lo mismo, pero con una actualización de
acuerdo con los nuevos tiempos.
En mi clase no hago exámenes, pero eso ya lo
he escrito en otro artículo, pero hago evaluación constante del contenido
aprendido, del vocabulario, gramática, tanto en expresión oral como escrita, en
comprensión auditiva y de lectura.
Trabajo
en base a juegos, competencia de grupos, participación individual, dinámicas,
uso de tecnologías y vieja escuela.
La
semana pasada, después de haber estudiado las partes de la casa, muebles, los adjetivos
correspondientes y algunas expresiones, jugamos con varios tableros de imágenes
con columnas de la “A” a la “C” y filas del 1 al 3. Cada imagen era un vocabulario,
adjetivo o expresión. Fue una actividad en grupo, con cada acierto ganaban un punto,
pero solo tenían una oportunidad de decirlo bien, al mínimo error el turno
pasaba al siguiente grupo.
Al ser
una actividad en grupo, tienen unos segundos para discutir entre ellos y luego escoger
una casilla del tablero diciendo “A2 es XXXXXXX”. Esta actividad la hago a
libro cerrado para motivar la discusión y retroalimentación entre ellos. Cada
grupo es de tres o cuatro estudiantes.
Cuando
terminó la clase les dije que la siguiente semana (es decir, esta semana), íbamos
a empezar la clase con la misma dinámica, pero con un tablero más grande. El
tablero de esta semana era de columnas de la letra “A” a la “E” y filas del 1
al 5. Bueno, una columna llegaba hasta la fila 6.
Sorprendentemente
llegaron todos temprano, calladamente abrieron los libros y los vi repasando y
discutiendo sobre el contenido de la lección. Al sonar el timbre seguían leyendo
y les dije que debían cerrar los libros.
La
intención es que puedan recordar de forma relajada, por lo que les empecé a
hablar sobre los exámenes y actividades de la escuela. De esta forma sé que
cuando vean el tablero de la actividad del día, podrán decir lo que en verdad
saben y no solamente lo que han guardado en la memoria a corto plazo.
¿Actividad distractora? Sí, eso es.
Al ver el
nuevo tablero pude escuchar expresiones como “¡Oh!”, “¿Qué?”, “¡Dios mío!”,
claro que todo lo dijeron en chino.
Todo
iba bien durante la actividad, cada grupo tenía la oportunidad de escoger la
casilla que querían decir y mientras uno hablaba el resto contaba con tiempo para
prepararse. Todos tenían solo una oportunidad para decirlo bien. De repente,
sorprendí a una chica que veía hacia abajo constantemente, al acercarme a su
grupo, de inmediato puso los brazos sobre la mesa y fingió estar viendo la
pantalla al frente. Le pedí que moviera los brazos y pude ver que en la caja de
minas para su portaminas o lápiz mecánico, tenía escrito con letra muy pequeña
el vocabulario de la lección.
Sabiendo
que era solamente un ejercicio, que los puntos se hacían en grupo y que además
había puesto empeño y creatividad en escribir el vocabulario, es decir, hizo su
repaso al escribir, les resté solo un punto de los que ya habían ganado. Y seguí
adelante con la actividad.
En la
siguiente clase, otra chica tenía en la pantalla de su teléfono una foto de la
página del libro con el vocabulario, aunque pienso que le sería muy difícil leer
la pantalla con una letra tan pequeña. Al igual que el otro grupo, les resté
solamente un punto.
Después
de la clase, la chica del teléfono me pidió disculpas, dijo que no estaba viendo
el teléfono y pidió que no me enfadara con ella. Tranquilamente le dije que no
estaba enfadado, pero le pedí que se pusiera en mi lugar, si ella como maestra durante
esa actividad viera que el teléfono de un estudiante tiene la foto del libro,
¿qué pensaría ella?
Ante la
pregunta, admitió que pensaría que el estudiante estaría haciendo trampa, me pidió
disculpas nuevamente y me dio las gracias por no estar molesto.
Lo que
me sorprendió es que fueran chicas las que estaban haciendo trampa o quizás los
chicos fueron mejores y no los pude sorprender en el acto. No lo sé.
Los
adolescentes son interesantes, si hubiera dejado pasar la falta sin un castigo,
habría perdido su respeto, pero al restarles solo un punto de la actividad (que
no es mucho en el total de la nota), mantengo su respeto y el castigo es más
moral que otra cosa.
¿Qué
habrías hecho en mi lugar?
Saludos
desde Taiwán,
Yo soy
Fernando.



