profesional al público. Los cursos no son baratos, pero puedo decir
con toda sinceridad que vale la pena cada centavo invertido en participar.
Cuando se acerca el Año Nuevo Chino, las empresas suelen hacer
reuniones especiales para sus empleados, siendo esta una empresa de
capacitaciones, lo que hace es ofrecer a las personas que han tomado sus cursos
la oportunidad de compartir con los demás sus experiencias y conocimientos.
de ellos es considerado un honor. Tanto así, que desde hace varios meses
anunciaron sobre la reunión y el tema de la misma, indicaron que los
interesados en compartir una presentación debían enviar por correo electrónico
sus datos, tema específico y una pequeña introducción
participación, a ambos nos parecía casi imposible que me aceptaran. Primero porque
son tantos los que desean participar, que la posibilidad de ser seleccionado no
es muy grande. Segundo, hay profesionales reconocidos en sus campos y compartir
ante ellos no es fácil, muchos se ponen nerviosos. Tercero, siendo todos
taiwaneses, se espera que la presentación sea en chino. Hasta el momento tengo
experiencia en español e inglés, pero nunca en chino. Solo en clase ante ocho
estudiantes, pero no al nivel de esta actividad. De hecho, al principio había pensado
hacerlo en inglés.
Mi nombre estaba entre los seleccionados. Con mi esposa nos dimos cuenta que el
reto ya era inevitable, debía hacer la presentación y debía elegir si hacerlo
en inglés, chino o una mezcla de los dos.
una o más veces para practicar. Preparan sus Power Point con anticipación y se
dan comentarios entre ellos para ir afinando los detalles.
participantes desarrolló su presentación en base a este tema central, unos
hablaron sobre elegir trabajo, elegir la familia, elegir un estilo de vida, etc.,
todos temas muy interesantes y que tocaron el corazón de los asistentes. Más de
uno derramó una lagrima al escuchar charla tras charla, muy motivadoras todas.
ser honesto, empecé a preparar la presentación con dos semanas de anticipación.
Tenia la idea, pero no había empezado. Quien parecía más preocupada que yo, era
mi esposa.
Tenía razón de estarlo, todos tenían diferentes expectativas sobre mi presentación.
Algunos pensaban que hablaría en inglés y estaban preocupados de no entender,
otros preguntaban si hablaría español y mi esposa estaría traduciendo. Incluso los
maestros de la empresa, preocupados, le encargaron a mi esposa que me ayudara a
preparar.
voy a decir y así salgo al escenario siempre. Sin embargo, esta vez gracias a
la sugerencia de mi esposa, empecé a practicar. Sabía que era la oportunidad de
evaluar mi nivel chino, si lograba manejar una audiencia de este nivel, si me
entenderían lo que quería decir y los chistes que dijera (no puedo evitar hacer
chistes al momento de estar dando una charla, me sale natural). En fin, una
prueba en todo sentido de la palabra.
diapositivas, no porque estuvieran mal, la idea era reducir el tiempo de la
charla. A entender lo que más le interesaría a la audiencia escuchar. Y por
supuesto, el chino, juntos decidimos que hablaría en chino y debía aprender varias
palabras nuevas, algunas de las cuales no había usado ni escuchado jamás. Para
los que no lo sepan, si en chino dices una palabra con diferente entonación, es
totalmente otra palabra con significado totalmente diferente.
correctamente algunas palabras. Se nos ocurrió como dinámica inicial, ya que
los asistentes muy posiblemente no habían escuchado español nunca, hablaría en
español al inicio y mi esposa estaría traduciendo, luego seguiría yo por mi cuenta.
se acercaron a preguntarme en qué idioma hablaría, a todos les decía que aún no
lo tenía decidido. Quería mantener el suspenso.
Uno tras otro vi pasar a los demás expositores, todos muy buenos, cada
uno elevaba más alto el listón. Empecé a sentir la intensidad del reto, pero desde
el inicio me puse en las manos de Dios pidiéndole su bendición.
hora, me anunciaron y subí al escenario. Tal y como lo habíamos hablado con mi
esposa, hicimos la dinámica español-chino. “Si hablo español, solo tres
personas me van a entender. Si hablo inglés, quizás la mitad me van a entender.
Pero si hablo chino, debido a que no hablo bien, seguro que nadie me va a
entender”. Eso rompió el hielo totalmente.
Con la primera frase en chino, todos aplaudieron, eso me sorprendió.
minutos. Todos rieron con los chistes, los sarcasmos, las fotos, en un momento les
hice preguntas y repartí unos pequeños premios. Todo salió mejor de lo que
esperaban. La frase final la hice en inglés.
se acercaron para felicitarme, creo que nunca me habían odio hablar durante tanto
tiempo, ni en español ni en chino.
practicando el idioma.

