un perro en Taiwán no es tan simple como uno supondría. Recuerdo que en
Guatemala si queríamos tener un perro, simplemente le pedíamos uno a la vecina
cuya perrita recién había tenido camada, o recogíamos uno de la calle si este
nos gustaba.
Aclaro
que si alguien quiere comprar un perro es libre de hacerlo, en lo personal
prefiero adoptar. No pasa nada, es preferencia de cada uno.
Hoy en
día, tenemos cuatro perros, tres hembras y un macho, todos adoptados. Cada uno
bajo diferentes circunstancias y motivaciones. Esta es un poco de la historia
de como llegaron a casa.
Bárbara
Cuando hace unos años viajamos
con mi esposa a Guatemala, ella iba a conocer a mi familia. En esa época ella les
tenía miedo a los perros, había tenido una mala experiencia varios años antes.
En Guatemala conoció a mi perro Coqui, diminutivo de Jorge. Se asombró de lo
cariñoso y juguetón que era. A pesar de su edad, se mantenía muy activo y le
gustaba salir a caminar.
Esa experiencia
le hizo cambiar y decidió que al regresar a Taiwán quería adoptar un perro, no
quería comprar. Dicho y hecho, cuando regresamos fuimos a un refugio, le dije que,
por ser su primer perro, era mejor que ella escogiera. Vimos tres que nos
llamaron la atención, al final ella decidió por una perrita negra que no
ladraba al vernos, sino que saltaba y movía la cola. Debo decir que se supo
vender.
Para adoptarla
teníamos que llevar una correa, una caja o jaula para trasladarla a casa, llenar
unos documentos, presentar identificación personal y después le pusieron un
chip. Todo fue totalmente gratis. Quedó registrada a nombre de mi esposa. Tenía
oficialmente su primera perrita.
Ese
mismo día la llevamos al veterinario y dijeron que tenía alrededor de seis
meses de edad. Le pusieron su primera vacuna, le dieron su pasaporte (libro con
la información del chip y el historial de vacunación), fuimos a comprar juguetes,
comida y platos para ella.
Victoria
y Libertad
Dos años
aproximadamente después de adoptar a Bárbara decidimos buscarle una hermana
para que no estuviera sola en casa cuando salíamos. Además, cada vez que le dejábamos
comida, cuando regresábamos no dábamos cuenta que no había comido nada, solo comía
si nosotros estábamos en casa.
En una
ocasión la dejamos en un hotel de mascotas, pero el resultado fue el mismo, no
comía nada. Así que pensamos que, si tenía una hermana, no se sentiría tan sola,
tendría alguien más con quien jugar y comería mejor.
Fuimos
nuevamente al albergue y pedimos ver los perros bebés, para que Bárbara pudiera
tener una hermana menor y esta viera a Bárbara como la hermana mayor.
Entre
los perros que vimos, había varios corriendo, jugando y saltando. Pero en un
rincón había dos pequeñitas que estaban durmiendo una encima de la otra, como
abrazadas, no jugaban con los demás. Preguntamos y nos dijeron que eran parte
de una camada y que ellas eran las últimas dos que quedaban, ya todos sus
hermanos habían sido adoptados, incluso la madre. Las perritas tenían dos meses
de edad.
De inmediato
supimos que no podíamos separarlas, solo se tenían la una a la otra y si las
separábamos la que se quedara estaría muy triste, decidimos adoptarlas a las
dos. Hicimos el mismo proceso anterior, documentos correas, papeles, esta vez en
el albergue nos dieron una caja por ser dos bebés.
Por ser
dos, Victoria quedó registrada a nombre de mi esposa y Libertad a mi nombre.
Nuevamente a comprar más juguetes, comida para bebés y platos. Oficialmente, Bárbara
tenía dos hermanas.
El encuentro
fue interesante, no tuvieron miedo de Bárbara, empezaron a correr alrededor de
ella, ladrando y escondiéndose debajo del sofá. Ella también se puso a jugar
con ellas.
Campeón
Quizás deba decir que él fue quien nos buscó a nosotros. Cuatro años
después de llegar Victoria y Libertad, saliendo a caminar como todas las
noches, vimos a un perrito que se acercaba a nosotros, nos acompañaba todo el
camino y al llegar a casa se iba.
Aclaración,
a Victoria y Libertad no les gusta que otros perros se acerquen, empiezan a ladrar
para alejar a cualquier perro. Pero con este perrito fue totalmente diferente. Dejaban
que se acercara, caminara junto a ellas, dejaban que nosotros lo tocáramos y le
diéramos comida. Totalmente diferente actitud que hacia otros perros.
Además,
cuando nos acompañaba en nuestro paseo, este perrito les ladraba a otras
personas que se acercaban a nosotros, si veía un perro, le ladraba también para
que no se acercara. Parecía protegernos de extraños. Pensamos que quizás estaba
perdido y solo buscaba contacto humano. Le tomamos fotos y las compartimos en
varios grupos de Facebook por si alguien lo estuviera buscando. Una noche decidimos
tomarlo y llevarlo al doctor para verificar si tenia chip y poder entregarlo a
su dueño.
El
veterinario lo revisó y dijo que no tenía chip, pero ya estaba esterilizado. Así
que quizás sí tuviera dueño. Esperamos varios días y no apareció nadie, luego
de unas semanas sin resultado teníamos dos opciones, llevarlo a un refugio para
que esperara ser adoptado (si no fuera adoptado, el albergue lo liberaría en la
calle nuevamente) o quedarnos con él.
Después
de tenerlo en casa por varios días, debo admitir que llevarlo al refugio no era
opción, ya era parte de la familia. Esta vez el chip sería puesto en una clínica
y no en el refugio. En el refugio todo había sido gratis. En la clínica nos
dijeron que ponerle el chip tenia un costo de setecientos dólares taiwaneses (aproximadamente
25 USD) si el dueño era taiwanés, pero que, si el dueño era yo, es decir un
extranjero, el costo sería de mil doscientos dólares taiwaneses (aproximadamente
43 USD). ¿La razón? Ninguna, solamente era por ser extranjero.
¿Entonces?
Quedó registrado a mi nombre. Desde que llegó a casa, se apegó más a mí. Incluso
mi esposa dice que cuando lo llevo yo, se comporta mejor y ladra menos en la
calle.
Ahora
somos una familia de seis. En chino cuando una familia tiene cuatro perros se
considera de buena suerte y se le llama 大器之家. Los primeros dos caracteres, 大器,
significa “tesoro”, también se usa para hablar de alguien que tiene un gran
talento o habilidad. El carácter 器, está compuesto por cuatro bocas, 口, y por el
radical, 犬, que significa “perro”.
Nuestras
mascotas tienen su propia página de Facebook, donde publicamos fotos y videos
de ellos. La página se llama 大器之家有四隻狗. Son bienvenidos a darle un “me gusta” y seguirlos. Entra aquí.
Esta es
la historia de como llegamos a tener cuatro mascotas.
Saludos
desde Taiwán,
Yo soy
Fernando.
